Clavé, Antoni. Obras del artista.

Clavé, Antoni
Bio:
Pintor, dibujante, grabador, escenógrafo y escultor nacido en Barcelona en 1913 y fallecido en Saint Tropez en 2005. Estudió en la Escuela de Bellas Artes barcelonesa con Félix Mestres y fue después discípulo de Angel Ferrant y Josep Mongrell. Sus primeros trabajos profesionales se desarrollaron en el campo de la ilustración y el cartel publicitario, medios en los que empezó ya a distingui...[+]

Pintor, dibujante, grabador, escenógrafo y escultor nacido en Barcelona en 1913 y fallecido en Saint Tropez en 2005.
Estudió en la Escuela de Bellas Artes barcelonesa con Félix Mestres y fue después discípulo de Angel Ferrant y Josep Mongrell. Sus primeros trabajos profesionales se desarrollaron en el campo de la ilustración y el cartel publicitario, medios en los que empezó ya a distinguirse por su concepto audaz y sintético de las formas figurativas. Hacia 1934 inició la experimentación con materiales nuevos y procedimientos de collage, que reemprendió una vez terminada la Guerra Civil y tras ser liberado de un campo de concentración en el Sur de Francia. Refugiado en Perpinyà gracias a la ayuda del pintor rosellonés Martin Vivès, realizó allí una exposición de dibujos y gouaches antes de marchar a París. Establecido en la ciudad del Sena empezó a presentar su obra en los Salones de Otoño (1940-1948) y a publicar ilustraciones y litografías. En 1944 tuvo su primer y decisivo encuentro con Picasso y dos años después debutó como escenógrafo en el ballet Los Caprichos. A partir de entonces desarrolló una intensa actividad obrando vestuarios y decorados para piezas teatrales, óperas y ballets (Carmen, La Casa de Bernarda Alba etc.) al tiempo que su producción plástica empezaba a trascender ampliamente los límites de la cultura parisina. En 1948 fue galardonado con el premio Hallmark en Nueva York, el primero de los grandes premios cosechados por Clavé a lo largo de su trayectoria. Se sucedieron desde entonces constantes exposiciones del pintor catalán en Orán, Nueva York, Suecia, Londres, Roma, Chicago, Venecia, Sao Paulo, Milán, Zurich, Tokio, Madrid, etc. En Barcelona fue la Sala Gaspar la que organizó en 1956 la primera de sus muestras individuales en la ciduad que le vio nacer. Un año antes había realizado sus últimos decorados poar el ballet de Roland Petit (La Peux), al tiempo que reemprendía la práctica del collage. En la explotación de este procedimiento, de su potencial infinito de posiblidades plásticas, Clavé constituye un maestro indiscutible y su obra uno de los compendios de imaginación técnica más esplendidos del arte contemporáneo.
En 1960 incorporó procedimientos de pintura sobre tapiz, esculturas de plomo, relieves y assemblages (composiciones con fragmentos de tela o tapiz) desprovistos de estructura geométrica pero cargados de la intención plástica y el preciosismo cromático y caligráfico característico de Clavé. Sus piezas y bajorrelieves en plomo, como los misteriosos y cuadrangulares guerreros y reyes que empezaron a aparecer en sus pinturas desde las ilustraciones para el Gargantúa de Rabelais, que realizó en 1950, demuestran la utilitdad de un metal blando y maleable como el plomo en la obtención de texturas y calidades de extraordinaria fuerza expresiva. Durante la década de los 70 persistió sin merma la voluntad de renovación técnica de Clavé, que inauguró su serie de montajes con cuerdas y maderas (Instruments) y la de papeles arrugados de embalar.
La década de los ochenta estuvo marcada por el gran reconocimiento de Clavé en su país natal a través de distintas exposiciones organizadas en Barcelona, Madrid, Valencia, Zaragoza y Alicante, entre otras; Además de la participación en el pabellón de la Bienal de Venecia con 125 obras suyas. También, fue en este momento cuando le encargaron un mural en el aeropuerto de Barajas y cuando Clavé creó la serie de obras que homenajeaban a Pablo Picasso (A Don Pablo). Continuaron las exposiciones internacionales del artista: Nueva York, la Habana, Tokio, Osaka, París, Arles, Niza…
Durante los años 90 Clavé siguió trabajando y exponiendo por todo el mundo. Asimismo, en este período empezaron las grandes retrospectivas del pintor.
Femme à la pasteque, 1950
Óleo/lienzo
89x116 cm
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