Nadal, Carlos. Obras del artista.

Nadal, Carlos
Bio:
Pintor y dibujante nacido en París en 1917 y fallecido en Sitges en 1998. Hijo de padres catalanes, a la edad de cuatro años su familia regresó a Barcelona al enfermar su padre, propietario de un taller de pintura decorativa en la capital francesa. A los trece años, ingresó en la escuela de la Llotja y, posteriormente, en la Escuela Superior de Bellas Artes. ...[+]

Pintor y dibujante nacido en París en 1917 y fallecido en Sitges en 1998. Hijo de padres catalanes, a la edad de cuatro años su familia regresó a Barcelona al enfermar su padre, propietario de un taller de pintura decorativa en la capital francesa. A los trece años, ingresó en la escuela de la Llotja y, posteriormente, en la Escuela Superior de Bellas Artes. Transcurrida la guerra civil prosiguió sus estudios en Sant Jordi y colaboró con Miquel Fané en la realización de murales para diversas iglesias catalanas. Habiendo ya obtenido los premios Fortuny y Masriera de Barcelona, en 1942 tuvo lugar su primera exposición en la barcelonesa Galería La Pinacoteca. Tras una estancia en París en 1945, expuso nuevamente en Barcelona. En 1949 se casó y estableció en Bruselas donde permaneció hasta 1959, sin dejar de viajar con gran asiduidad. Hacia esta fecha se hizo consturir una casa-taller en Sitges, que fue su lugar de residencia hasta su muerte. Sus exposiciones se sucedieron con regularidad en Bruselas, Amberes, Londres, Düsseldorf, Amsterdam, Zurich, Madrid y otras ciudades europeas y americanas. En Barcelona, desde 1971, expuso cada dos años en la Sala Parés.

Su pintura conecta, por un lado, con la más vibrante y exaltada tradición colorista francesa (los fauves) y, por otro lado, con la luminosidad mediterránea y el sentido lúdico del paisajismo catalán. Sus temas revelan una personalidad solar y positiva del pintor: playas, vistas portuarias, carreras de caballos, interiores, jardines, paisajes urbanos, escenas representadas con invariable profusión de anécdotas, objetos y detalles narrativos. Pero tras esto hay un contenido esencialmente pictórico de ritmos, grafismos y colores que hacen emerger los valores abstractos de una pintura vivia, espontánea y sin perjuicios. La línea fluye con una elegancia despreocupada. La pincelada es rápida, directa y galopante como un garabato infantil. De ahí deriva el sentido dinámica, la flexibilidad de los contornos y la aparente ingenuidad de la dicción.
Rincón del taller
Óleo/lienzo
54x65 cm
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