Recordando a MirVolver

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Revista Tendencias del Mercado del arte, Mir. La Rectoria. Oli sobre tela. 85,5x81 cmNoviembre 2015.

Solo quiero que mis pinturas alegren el corazón e inunden de luz los ojos y el alma dijo Joaquim Mir considerado por la crítica el mejor paisajista español.

Para conmemorar el 75 aniversario de la muerte de Joaquim Mir (Barcelona 1873 – 1940), la Galería Jordi Pascual inicia la temporada con una exposición monográfica que podrá visitarse durante los meses de noviembre y diciembre. Joaquín Mir. 75 años después reúne un conjunto de quince óleos, de distintos formatos, que repasan algunas de las etapas artísticas más importantes e Mir, como el Camp de Tarragona, el Vallès o Vilanova i la Geltrú.
Después de haber compartido la rica actividad artística de Els Quatre Gats en Barcelona e interesado por una pintura de contenido social durante sus años en la Colla del Safrà, intentó conseguir una beca para estudiar en Roma y al no lograrlo, en lugar de ir a París, que era lo habitual entre los artistas de la época, marcho a Mallorca con Rusiñol a finales de 1899. En la isla descubrió una naturaleza que le fascinó llegando a fundirse con ella, con una pintura de gran expresividad en el color, son depender de la evolución de la luz del día, como los impresionistas, sino de su sentimento frente al paisaje, lo que le convirtió en un pintor extraordianriamente moderno, que en ocasiones estuvo muy cerca de la abstracción. Esta etapa fue muy importante para el desarrollo de su obra posterior.
La mayoría de las obras expuestas son de Vilanova i la Geltrú, la población costera de donde era su madre, donde Mir pasaba los veranos y donde conoció a la mujer con la que se casó en 1921, vinculándose más a ese pueblo marinero. En estas pinturas se percibe su virtuosismo en el tratamiento del color, de la luz mediterránea y en la potencia evocadora de la mancha, ágil y pastosa, una mancha que no renuncia a referencias de motivos concretos.
La tierra y el pueblo se convierten en escenarios en los que se desarrolla la vida cotidiana: campesinos trabajando en el campo a pleno sol, almendros en flor, viñedos, carreteras con árboles a ambos lados, gallinas en libertad… algunas de cuyas imágenes hoy pueden despertar cierta nostálgia por el pasado. Cuando pinta el pueblo todo respira una vitalidad tranquila:la calle, el paseo, la rectoría… donde los personajes son pequeñas pinceladas de pasta pictórica.
Con una gran capacidad de síntesis y gran dominio del color, de la luz y de la atmósfera, Mir convierte la pintura de un paisaje en la expresión de una profunda emoción de un instante.
Entre el realismo y la abstracción, su obra está marcada por dos constantes: el establecimiento de una nueva visión de la naturaleza y la búsqueda de la belleza. El historiador y especialista en Mir, Francesc Miralles no dudó en calificarlo como el paisajista más importante del arte español.

Marga Perera