Broto, José Manuel
José Manuel Broto (Zaragoza, 1949) es un pintor vinculado a la abstracción contemporánea, cuya obra se caracteriza por la intensidad cromática, la gestualidad y una pintura atmosférica en la que la luz y la materia generan espacios de gran profundidad sensorial.
Obras
Sin título, 2008
Acrílico/lienzo
200x150 cm
Topología, 2006
pintura/lienzo
200x200 cm
Sin título, 1999
Óleo/lienzo
200x100 cm
Sin título, 1999
Óleo/lienzo
200x100 cm
Biografía
José Manuel Broto es una de las figuras fundamentales de la renovación de la pintura española a partir de los años setenta. Tras sus inicios en Zaragoza, se trasladó a Barcelona, donde participó activamente en el contexto artístico experimental de la época y formó parte del colectivo Trama junto a Javier Rubio, Xavier Grau y Gonzalo Tena. Desde entonces, su trayectoria ha estado marcada por una investigación constante sobre las posibilidades expresivas de la pintura abstracta.
Su obra se mueve entre el gesto y la construcción espacial, combinando capas de color, transparencias y superficies vibrantes que generan una sensación de profundidad y movimiento. Aunque vinculada a la abstracción, su pintura mantiene una dimensión evocadora y emocional, cercana en ocasiones al paisaje o a la experiencia de la memoria.
A partir de los años ochenta, desarrolló un lenguaje más libre y expansivo, donde el color adquiere un protagonismo central y la superficie pictórica se convierte en un espacio abierto, casi lumínico. Su trabajo dialoga con tradiciones de la abstracción europea y americana, manteniendo siempre una voz propia basada en la experiencia física y sensorial de la pintura.
A lo largo de su vida Broto ha ganado distintos premios como el Premio Nacional de Artes Plásticas (1995) o el Premio ARCO de la Asociación de Críticos (1997), entre otros.
Su obra se mueve entre el gesto y la construcción espacial, combinando capas de color, transparencias y superficies vibrantes que generan una sensación de profundidad y movimiento. Aunque vinculada a la abstracción, su pintura mantiene una dimensión evocadora y emocional, cercana en ocasiones al paisaje o a la experiencia de la memoria.
A partir de los años ochenta, desarrolló un lenguaje más libre y expansivo, donde el color adquiere un protagonismo central y la superficie pictórica se convierte en un espacio abierto, casi lumínico. Su trabajo dialoga con tradiciones de la abstracción europea y americana, manteniendo siempre una voz propia basada en la experiencia física y sensorial de la pintura.
A lo largo de su vida Broto ha ganado distintos premios como el Premio Nacional de Artes Plásticas (1995) o el Premio ARCO de la Asociación de Críticos (1997), entre otros.