Cuixart, Modest
Modest Cuixart (Barcelona, 1925 – Palamós, 2007) fue un pintor fundamental de la vanguardia española de posguerra y cofundador del grupo Dau al Set, cuya obra evoluciona desde el surrealismo mágico inicial hacia una pintura matérica y expresiva de gran libertad formal.
Obras
Adulación vespertina, 1964
Óleo/lienzo
101x81,4 cm
Noemí, 1964
Óleo/lienzo
61x73,2 cm
Sin título, 1960
Óleo y técnica mixta/lienzo
92,4x73 cm
Biografía
Modest Cuixart es una figura clave en la renovación del arte español de la segunda mitad del siglo XX. En 1948, junto a Joan Ponç, Joan Brossa, Antoni Tàpies y Joan Josep Tharrats, fundó el grupo Dau al Set, uno de los focos más importantes de la vanguardia en la Barcelona de posguerra, en diálogo con el surrealismo y la filosofía del absurdo.
Sus primeras obras están marcadas por un imaginario onírico y simbólico, con figuras inquietantes, atmósferas nocturnas y una fuerte carga poética. Con el tiempo, su pintura evoluciona hacia un lenguaje más gestual y matérico, en el que la materia pictórica adquiere un papel central y la imagen se libera progresivamente de cualquier referencia figurativa.
A partir de los años cincuenta y especialmente en décadas posteriores, desarrolla una obra más libre y experimental, donde el gesto, el color y la textura se convierten en los principales protagonistas. Su trabajo mantiene siempre una dimensión introspectiva y vital, alejada de cualquier rigidez estilística.
Su trayectoria ocupa un lugar destacado dentro de la abstracción y la renovación pictórica europea, tanto por su papel en la vanguardia catalana de posguerra como por la evolución hacia una pintura profundamente personal y abierta.
Sus primeras obras están marcadas por un imaginario onírico y simbólico, con figuras inquietantes, atmósferas nocturnas y una fuerte carga poética. Con el tiempo, su pintura evoluciona hacia un lenguaje más gestual y matérico, en el que la materia pictórica adquiere un papel central y la imagen se libera progresivamente de cualquier referencia figurativa.
A partir de los años cincuenta y especialmente en décadas posteriores, desarrolla una obra más libre y experimental, donde el gesto, el color y la textura se convierten en los principales protagonistas. Su trabajo mantiene siempre una dimensión introspectiva y vital, alejada de cualquier rigidez estilística.
Su trayectoria ocupa un lugar destacado dentro de la abstracción y la renovación pictórica europea, tanto por su papel en la vanguardia catalana de posguerra como por la evolución hacia una pintura profundamente personal y abierta.